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CLASE DE RELIGIÓN, EXPERIENCIAS Y MATERIALES DESDE ALCALÁ DE HENARES. PARA UNA CLASE DIFERENTE.
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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 17 diciembre 2008 (ZENIT.org)
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| Basílica de san Pedro | |||
Benedicto XVI ha aclarado que para los cristianos la Navidad es mucho más que el recuerdo del "nacimiento de un gran personaje".
El Papa aprovechó que en este miércoles comenzaba la Novena de Navidad para dedicar la catequesis de la audiencia general, concedida en el Aula Pablo VI, a explicar el sentido de esta fiesta, en la que "incluso los no creyentes perciben como algo extraordinario y trascendente, algo íntimo que habla al corazón".
Los valores de la sencillez, de la amistad y de la solidaridad, que tanto se exaltan en estas fiestas, afirmó el Papa, "no bastan para asimilar plenamente el valor de la Navidad".
"En Navidad, por tanto, no nos limitamos a conmemorar el nacimiento de un gran personaje; no celebramos simplemente y en abstracto el misterio del nacimiento del hombre o en general el nacimiento de la vida; tampoco celebramos sólo el principio de una nueva estación".
"Nosotros sabemos que ésta celebra el acontecimiento central de la historia: la Encarnación del Verbo divino para la redención de la humanidad", añadió.
Explicando el significado que en griego tiene la palabra Logos, que es la que san Juan utiliza en el prólogo de su Evangelio para referirse a Cristo, el Papa hizo notar que además de traducirse como "el Verbo", que es la transposición corriente, Logos significa también "el Sentido".
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Benedicto XVI | |||
Por tanto, explicó el Papa, el "Sentido eterno" del mundo "se ha hecho tangible a nuestros sentidos y a nuestra inteligencia: ahora podemos tocarlo y contemplarlo", y ese "sentido" "no es simplemente una idea general inscrita en el mundo", sino que es "una Persona que se interesa por cada uno de nosotros".
"Sí, existe un sentido, el sentido no es una protesta impotente contra el absurdo. El Sentido es poderoso: es Dios. Un Dios bueno, que no se confunde con cualquier poder excelso y lejano, al que nunca se podría llegar, sino un Dios que se ha hecho cercano a nosotros".
Pero ¿por qué Dios se ha hecho un niño indefenso?, se pregunta el Papa. "En la gruta de Belén, Dios se muestra a nosotros humilde 'infante' para vencer nuestra soberbia", responde. "Quizás nos habríamos rendido más fácilmente frente al poder, frente a la sabiduría; pero Él no quiere nuestra rendición; apela más bien a nuestro corazón y a nuestra decisión libre de aceptar su amor".
"Se ha hecho pequeño para liberarnos de esa pretensión humana de grandeza que surge de la soberbia; se ha encarnado libremente para hacernos a nosotros verdaderamente libres, libres de amarlo", añadió.
En la Navidad confluyen por tanto dos caminos, sobre los que el Papa invita a la reflexión en estas fiestas: "por una parte, el dramatismo de la historia en la que los hombres, heridos por el pecado, están permanentemente buscando la felicidad y un sentido satisfactorio de la vida y la muerte". "Por otra, la bondad misericordiosa de Dios, que ha salido al encuentro del hombre para comunicarle directamente la Verdad que salva, y hacerle partícipe de su amistad y de su vida", concluyó.
nte unido al de la Redención. Ofrecemos un extracto del texto y un vídeo que acompaña el artículo: Hasta el siglo III no tenemos noticias sobre el día del nacimiento de Jesús. Los primeros testimonios de Padres y escritores eclesiásticos señalan diversas fechas. El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuese el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano el año 221. La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354 (MGH, IX,I, 13-196): VIII kal. Ian. natus Christus in Betleem Iudeae (“el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea”). A partir del siglo IV los testimonios de este día como fecha del nacimiento de Cristo son comunes en la tradición occidental, mientras que en la oriental prevalece la fecha del 6 de enero.
Una explicación bastante difundida es que los cristianos optaron por ese día porque, a partir del año 274, el 25 de diciembre se celebraba en Roma el dies natalis Solis invicti, el día del nacimiento del Sol invicto, la victoria de la luz sobre la noche más larga del año.
Esta explicación se apoya en que la liturgia de Navidad y los Padres de la época establecen un paralelismo entre el nacimiento de Jesucristo y expresiones bíblicas como «sol de justicia» (Ma 4,2) y «luz del mundo» (Jn 1,4ss.).
Sin embargo, no hay pruebas de que esto fuera así y parece difícil imaginarse que los cristianos de aquel entonces quisieran adaptar fiestas paganas al calendario litúrgico, especialmente cuando acababan de experimentar la persecución.
Link | Primeros Cristianos
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